viernes, 31 de agosto de 2012

Venda en un call center, donde el cliente nunca tiene la razón


Publicamos el interesante texto de un lector del blog, que se animó a redactar unas líneas y comentarnos que trabaja para Movistar en Buenos Aires. Conservamos su identidad para evitar replesalias contra su persona por parte de Movistar.




Vender

Mediante la proposición de la venta se está buscando al actor perfecto, al personaje que mejor reproduzca ese papel, su ilusión de tipo que sigue al pie de la letra el guión especificado y que a la vez establece la “estafa”, porque él vende algo que muchas veces no compraría, vende lo que sea cómo sea para cobrar lo que sea; un minuto argumenta a la perfección una cosa y al siguiente argumenta a la perfección la totalmente opuesta, y siempre con genial convencimiento y credibilidad; y el hecho de que su salario esté atado a su cantidad de ventas genera la espada y la pared, la dicotomía hablando coloquialmente de  

¿prefiero cobrar 800 pesos más (la diferencia entre 14 y 15 ventas) por un solo gallego, o prefiero que don Pedro, que me habló con altanería porque soy sudamericano  y de quien puedo disponer a placer con mi palabra, ahorre 4 céntimos de euro mas por llamado? 

En fin, mentir o no mentir, esa es la cuestión ahora, Shakespeare se sonroja, pero el capitalismo se lo llevó por delante reconfigurando su dicotomía. 
Y se juega con la moral de las personas. Al trabajador se le pide que no mienta, pero si alguien dice le cobramos el envío del teléfono viene un supervisor a pedirle que no sea tan bruto, que tenga tacto, no se dice así se dice nos eximimos la responsabilidad del coste por envío del móvil totalmente gratuito hasta su casa. Entonces no hay que mentir, hay que maquillar la realidad –como le llaman los supervisores de cada grupo- o por lo menos decir cosas que no se entiendan bien, “acá no se miente, se omite información, a menos que la pregunten”
Es exactamente lo mismo que los trabajadores se quejan de que la empresa hace cuando hay algún reclamo de parte laboral. O que los mismos representantes de la empresa afirman que los trabajadores hacen cuando se quejan de algo. Un asesor nos pone como ejemplo que para informar que el mes que viene van a cambiar los objetivos de ventas no te dicen eso; te dicen tenemos una buena noticia, muchachos. En lo que queda de este mes los objetivos de ventas van a seguir iguales”. 

Entonces hay que maquillar la realidad y si se puede, hacerlo lo suficientemente bien como para que uno mismo se lo crea convencidamente, hay que seguir el guión artístico y desconocer quién es el protagonista pero defenderlo. Como anécdota extremadamente gráfica está bueno destacar que notamos la presencia de espejos en buena parte de los boxes de venta, cuándo preguntamos qué función cumplían nos dijeron que aprendieron en capacitación que de esa forma se puede gesticular mejor lo que están diciendo para trasmitirlo de otra manera; “Actuar” dicho otras palabras. Y además de eso también se da que tiene que siempre defender a la compañía, Movistar siempre tiene razón. Es la antitesis de la negociación, el cliente se equivoca, y la compañía tiene razón. No parece ya existir lo de “El cliente siempre tiene la razón” y si dice que Movistar le estafó porque le cobró 200 euros de mas en una factura y que son unos ladrones hay que decir que Movistar no es un ladrón, que una compañía con veinte millones de clientes en España no está para cosas pequeñas como 200 euros; que a lo mejor no es que él sea tonto (porque hay que defender a Movistar pero no agredir al cliente, delicado equilibrio cuando un español está enojado y dice frases agresivas), pero no tuvo la inteligencia como para darse cuenta que dejó el navegador de Internet de su teléfono conectado.

Eso  forma también parte de estos parámetros de calidad, la compañía parece opinar que defender la imagen comercial es siempre decir que Movistar es una compañía genial y nunca asumir que alguien se pudo equivocar o que el sistema puede perjudicar en algún aspecto a algún cliente.

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