miércoles, 5 de septiembre de 2012

Analizando la suba de objetivos en un call center


Publicamos carta que nos llega al mail, fue escrita por un asesor montevideano que se mantiene en el anónimato. Agradecemos todos los aportes con constantemente llegan al blog.



Cómo mentir siendo supervisor, casi un manual:

Un ejemplo de cómo llevar a buen puerto esta hermosa tarea discursiva de tener que dar una noticia desgraciada a tu grupo de supervisados lo podemos encontrar a la hora de un cambio de objetivos. En Atento, hace muy poco, un supervisor nos informó que ahora nos iban a subir el número que se pide para las portabilidades mensuales: “no volvieron a subir las condiciones, estamos en una empresa con un concepto tan amplio de justicia que en lugar de subir las comisiones, lo que hacemos es premiar a los más esforzados, porque notamos que cierta gente que vendía más de doce ventas por mes cobraba como la que vendía doce, y eso no es justo porque no se diferenciaban esos esfuerzos. Es por eso, como esta empresa es justa, que se le va a pagar más dinero al que más venda, para motivarlo.” Lo que en realidad estaba sucediendo es que se redistribuía el dinero y lo que antes te pagaban por 12 ventas ahora te lo iban a pagar por hacer 15, pero decirlo así era muy chocante, había que maquillarlo, mentir sin mentir, decir casi la verdad. 

A pesar de que hay múltiples carteleras en el lugar la información del cambio de objetivos (por no decir “la suba de objetivos” o “el aumento del nivel es exigencia – explotación”) no es mencionada allí, estas son usadas para informar sobre las consignas del viernes festivo siguiente, o para pegar fotos del anterior con comentarios satíricos y no para publicar la información para los trabajadores concerniente a su  salario y a los parámetros de cada objetivo. Ésta llega casi siempre a través de algún supervisor quien además se toma el trabajo de juzgar y filtrar la información para que el receptor de la noticia no pueda hacerse su propia construcción. Soltar la información así nomás, escrita en una cartelera, puede tener como resultado que cada empleado piense por sí mismo y entienda lo que quiere entender, es casi como vender teléfonos con carteles en la calle, una tarea menos efectiva que cuando es realizada por alguien que dialoga con los clientes y les modifica la realidad para hacerla parecer favorable e inmejorable. 

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