En esa foto podemos ver como el grupo de especímenes finge estar feliz y trabajar en un lugar humanizado.
Las empresas actuales utilizan practicas de todo tipo para obtener sus objetivos.
Hice un dibujito muy fácil de entender en el que se explica qué se hace con un operador cuando a este se le ocurren ideas satánico-sindicales dentro del call center. La mejor forma de evitar que esa enfermedad de hacerse el sindicalista se propague es aislar al germén invasor. Tactica sencilla y básica, bien desarrollada por el italiano Sebastian Bagnara en sus libros sobre control de trabajadores en Calls.
Pero así están esas técnicas muy rudas para llegar al objetivo de que no haya disconformidad entre los empleados, o de por lo menos postergar la llegada de esa disconformidad, así como encontramos esos mecanismos obvios pero nunca dichos de aislamiento de la parte de la máquina que no es funcional al sistema. También tenemos otro tipo de mecanismos, más suaves, más discimulados. Más marketineros.
Tecnicas infantiles para la distracción de sus empleados. Hay lugares que implementan festejos sin motivo alguno, que llenan las plataformas de globos, colores, chistes, en fin, cualquier porquería que distraiga sirve para que la gente se olvide de que está trabajando en un lugar que te exprime la cabeza. Ellos te hacen venir disfrazado y atender el maldito teléfono igual que todos los días, bajo los mismos parámetros y ejerciendo el mismo pisoteo moral e intelectual sobre vos. Vos seguís siendo un robot, pero ellos te hicieron venir disfrazado de hombre araña para que parescas un ser humano y te saqués fotos con el montón de tarados que asumen su eslabón en la cadena de la indignidad. Todo esto se va de mambo, porque luego tienen el tupé de sacarse el cartel de empresa humana por el estupido motivo de permitirte venir con un pendorcho en la cabeza. Serían humanos si no obligaran bajo amenaza de apercibimiento y sanción a que los operadores resuelvan llamados en 100 segundos (pase lo que sea que le pasa al cliente) o si no exigieran como si de algo de vida o muerte tratase el que los operadores sigan sí o sí un speech determinado, pensado para que te automatices y sigas un montón de pautas insostenibles por alguien cuerdo. Las mismas pautas que hacen que dos por tres, el pobre cliente que habla por teléfono te pregunté "pero vos sos tarado, botija? ya te dije 3 veces cuál es mi número de documento" y cosas así. Cosas que quien atiende no sabe que tu empresa te exige bajo presión de sancionarte.
Vos venís disfrazado de Pinocho y te obligan a vender cómo sea, sí o sí un producto que muchas veces ni la misma persona que te obliga compraría. Pero vos lo tenés que vender, buzones, obeliscos, humo, todo lo tenés que vender. Con tus "técnicas de venta" que no son otra cosa sino decir la verdad a medias.
Bien pues, disfrazarte es otra forma de distraerte y fingir que se preocupan por tu salud mental. Cualquier trabajador preferiría un salario razonable o menos presión sobre tu cabeza para hacer un trabajo que si no te hicieran todo esto sería sobrellevable, cualquier tipo razonable preferiría algo de eso antes que disfrazarse, pero no sería rentable.
Las pizarras también se usan para ponerle onda a lo inanimado. Para mentirte otro poco y para meterte presión llevando la cuenta de cuánto vendió cachito. Mi supervisor en Vomistar, cuando terminaba nuestro turno (turno de la mañana) agarraba el pizarrón e inventaba nombres: Carlitos, Ana, Cucho, el Tincho; y cosas así, y luego le ponía 3, 4, 5 ventas a cada uno. Lo hacía "como un chiste"; pero las personas que llegaban a trabajar de tarde tenían que ver como los supuestos operadores "Carlitos, Ana, Cucho y el Tincho" vendían un montón. Y sus supervisores les ponían como ejemplo ese pizarrón a la voz de "si estos tipos hicieron 4 ventas ¡¿vos me vas a decir que no podés hacer una sola?!" y de pronto nosotros no vendíamos ni 1 puto teléfonito en toda la mañana, pero ese pizarrón mentiroso le metía presión al resto.
1 comentario:
gran foto del pizarron. totalmente representativa.
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