viernes, 4 de febrero de 2011

De las vidas diferidas


El tiempo fragmenta en trozos de nuestra vida.
Y cuando jugamos con eso, con esa forma de autocontrol que tenemos sobre lo que somos, o creemos que somos, el juego hace que las cosas se nos salgan de control.
Nadie debería tener el derecho de usar nuestro tiempo como le place usarlo.
Excusas como que se trata de servicios deslocalizados que son prestados a otros países no deberían ser suficientes como para permitir que esta gente haga trabajar en horarios anormales a personas normales como todas lo son.
El Jetlag que se produce con el solo entrar a tu trabajo, esa distancia entre la hora que pensás que es y la que te están diciendo que es, el desacompañamiento entre el horario que tu cuerpo te indica y el que aquel reloj en la pared te marca es otro factor despersonalizante. Que te invita a decirte “vos no sos eso que pensás que sos, vos sos un coso sometido a mi voluntad, porque yo te voy a decir hasta que cuando todo tu cuerpo te reclama un descanso, son las 10 de mañana y no las 4 como tu propio cuerpo te lo indica”.
Call Centers como Ex-tel/Eurocen en Muertevideo hasta tienen el tupé de tener turnos que comienzan a las 4 am y no prestarte ninguna forma de que llegues a trabajar. A esas horas no hay transporte que lleve a nadie, no hay cabeza que pueda contra el sueño, pero si te atrasás un minuto te van a dar con un caño y sin piedad. Y si cabeceas adentro de tu cubículo te van a amonestar (quitándote dinero de tus bonos, de eso que te descerebrás vendiendo o cumpliendo a rajatabla por más incoherente que sea).

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